esculturas lúdicas

jugando a buscar el centro


Expulsado del mundo de los adultos, el laberinto fue adoptado por los niños. Así, el principio constructivo del irremeabilis error mantiene una gran difusión en los tebeos infantiles y en los juguetes, desde lñas máquinas pinball a las numerosas variables de juegos de habilidad que han de desplazar una o varias bolas sobre un trazado complejo . La propuesta de Javier Flores se inscribe en este campo, unas escultura de acero que ahora sí tiene meta, y que permite mediante giros conducir una bola de níquel hasta el círculo concéntrico interior, o bien en sentido inverso hacia la salida. Si el laberinta ha adquirido en su evolución todo tipo de connotaciones oscuras y negativas, en este enclave adopta un sentido positivo, como elemento de diversión y de aprendizaje. 


Moisés Bazán de Huerta


jugando a buscar el centro 1 (detalle). acero oxicortado, chapa y bola de níquel. 40 x 85 (diámetro)



jugando a buscar el centro 1
(detalle). acero oxicortado, chapa y bola de níquel. 40 x 85 (diámetro). colección particular





pequeño formato. acero oxicortado, chapa y bola de níquel. 17 x 17 (diámetro). colección particular



jugando a buscar el centro 2.
acero oxicortado, chapa y bola de níquel. 102 x 35 (diámetro)



narciso. acero oxicortado, chapa y bolas de níquel. dimensiones variables



el otro y el yo. acero oxicortado, chapa y bola de níquel. 35 x 35 x 17 (diámetro)




 cruce. instalación de acero oxicortado, chapas y bola de níquel. dimensiones variables